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Relanzar la intifada.
Tenemos que seguir apoyando la intifada saharaui cada vez más, para romper el muro de silencio que la oculta.
Javier Auserd.
Va siendo hora.
Las últimas declaraciones del enviado especial para el Sáhara del Secretario General de Naciones Unidas, el sustituto de James Baker, el holandés Peter Van Walsum, no dejan margen alguno para la paz ni permiten que siga honestamente en su trabajo de mediador un individuo que se posiciona inequívocamente en contra del Referéndum de autodeterminación y dice que es imposible.
Es el enésimo fracaso de un tema que se ha ido pudriendo con el tiempo, como era previsible que sucedería y no hace falta ser ningún lince para ver que así ocurriría y que es lo que siempre ha pretendido Marruecos y le ha salido bien.
Pero aún se está a tiempo para intentar evitar lo inevitable. Sólo queda un camino y es el más desagradable y es el más indeseable pero también es el más inevitable, por desgracia: la guerra.
Es terrible decirlo, pero las tácticas marroquíes para conseguir su estrategia, sólo conducen a eso: a la guerra, porque la alternativa ya se ha demostrado insoportable: es la agonía lenta y más dolorosa que la muerte y conduce al abandono y al olvido.
Es atroz decirlo, sobre todo para los que creemos firmemente en la paz y en la no violencia. Pero estamos ante un caso desesperado donde la paz se ha demostrado imposible ante la feroz intransigencia opresora, despótica y dictatorial del sultán de Marruecos.
Ojalá, esa guerra inevitable empiece pronto para que termine pronto y no sea muy sangrienta y termine con la justa descolonización e independencia. Y ojalá España y Francia cumplan con su obligación de evitarla dando una solución justa, que, aunque tardía, llegue a tiempo.
Javier Auserd.
Se impone la cordura.

Acabo de oír, con alegría, el gesto responsable del Frente Polisario y sus delegados en España llamando a los saharauis que viven aquí a asistir a la manifestación de Atocha convocada por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, en lugar de acudir a la concentración frente a Ferraz de una autotitulada Comunidad Saharaui en España.
No conozco a nadie de ese colectivo, pero el simple hecho de convocar a la misma hora de la manifestación en otro sitio, me parece una autodivisión cuando menos sospechosa y manipulada o manipulable, hasta el punto de parecer que pretendiera ser más un gesto contra el Frente Polisario que contra el PSOE.
No tengo nada que objetar al derecho de crítica contundente y firme contra la posición del gobierno español y pidiéndole que respete el derecho internacional, que cumpla con su responsabilidad como potencia administrativa del territorio y que presione para que se realice el referéndum y se consume la descolonización que de paso a la legítima independencia del pueblo saharaui.
Pero una cosa es hacer eso, con educación y respeto en el momento adecuado, y otra muy distinta sabotear una manifestación unitaria de Asociaciones españolas, Delegaciones saharauis, saharauis en España y personalidades del arte y la cultura españolas y saharuis, cuya labor y trabajo diario a favor del pueblo saharaui durante más de 15 años están más que probados.
Yo no creo que, a estas alturas, asuste a nadie una concentración frente a la sede del PSOE en Madrid que puede y debe hacerse en cualquier otro momento. En cualquier momento ... menos en el preciso instante en el que el resto de fuerzas del movimiento prosaharaui en España se están manifestando en otro sitio en respuesta a una convocatoria muy anterior.
Por cierto que, yo nunca he visto concentrarse a esa supuesta Comunidad Saharaui en España frente a la sede del P.P. cuando éste gobernaba y tampoco hacía nada (a no ser que el ridículo del islote Perejil sea considerado el mayor acto a favor del pueblo saharaui de la Historia). Es igual. Repito que me parecería bien esa concentración de protesta frente a la sede del PSOE en cualquier otro momento.
Lo más importante de todo, creo, es que se imponga la cordura. Yo entiendo la desesperación y la impaciencia porque, después de 32 años, es normal y los españoles no habríamos soportado tanto (aunque no nos quedó otra que soportar 36 años a Franco, salvo por el hecho de que era un demonio propio). Sin embargo, la experiencia nos dice que los nervios no conducen a nada bueno, ni práctico, ni fructífero, ni inteligente. Y que conste que no propugno la paciencia ni mucho menos la pasividad. Todo lo contrario: lo que digo es que se pueden y deben seguir haciendo muchas cosas sin dividir al movimiento prosaharaui y sin beneficiar a sus enemigos.
En fin. Esta es una pequeña y rápida crónica de urgencia y aún no tenemos fotos, pero la manifestación ha sido un éxito y en cuanto podamos las ponemos.
Salud.
Javier Auserd.